Pregúntate a ti mismo: ¿Por qué quiero empezar a invertir? No es lo mismo invertir con un objetivo de comprarte una casa dentro de cinco años, que invertir para la jubilación, o para financiar la educación de tus hijos. O si simplemente quieres que la inflación no se coma tus ahorros. Cada objetivo lleva unos plazos distintos, y por tanto unos productos financieros diferentes.
Te ayudará a determinar el horizonte temporal de tus inversiones y la cantidad de riesgo que estás dispuesto a asumir.
Porque sí: cada persona tiene un nivel diferente de tolerancia al riesgo. Algunos están dispuestos a asumir mayores riesgos para obtener mayores ganancias, mientras que otros prefieren una inversión más conservadora. Por eso es importante que te preguntes cosas como: ¿Voy a estar cómodo si se producen caídas abruptas en el mercado? ¿Prefiero algo que me deje dormir tranquilo por las noches aunque implique menor rentabilidad?
Busca inversiones que se ajusten a tu perfil de riesgo. Para ello, será necesario analizar cuál es nuestro perfil inversor, que podrá ser conservador, moderado, o arriesgado.
Si no sabes cuál es el tuyo, aquí puedes calcularlo.
La finalidad de contar con un colchón de seguridad consiste en garantizar resguardo y solidez económica, de modo que cuando te enfrentes a una contingencia, puedas disfrutar de la calma de saber que estás capacitado para afrontarla sin agobios.